YOANI SANCHEZ Y SU PASAPORTEEl gobierno cubano dio muestras  de que va a utilizar la política del “palo y la zanahoria” con la expedición de pasaportes a personalidades críticas con el régimen. Por un ladole condedió a la bloguera Yoani Sánchez el preciado documento pero por otro le negó a Angel Moya, ex preso político, la posibilidad de obtenerlo y poder salir del país.

De esta manera, la buena noticia para Sánchez se propagaba como la pólvora por las redes sociales y opacaba el varapalo a Moya que suma a los 8 años que sufrió en una cárcel castrista una nueva condena que le tendrá retenido en la Isla hasta nuevo aviso.

La decisión sobre la bloguera y corresponsal del diario español El País confirma que el Gobierno va a ser más cuidadoso con los disidentes más mediáticos y que tienen más proyección internacional. Hace unos días la misma Sánchez anunciaba que Guillermo Fariñas también había logrado superar los trámites para lograr el pasaporte. En una crónica para El País destacaba “el disidente Guillermo Fariñas, por su parte, fue visitado en su casa de Santa Clara por dos miembros del Ministerio del Interior que le anunciaron podría viajar y regresar cuando quisiera. Este hecho le da un giro sorpresivo al verdadero calado de la Reforma Migratoria y podría incluir a otros a quienes se les ha negado la posibilidad de cumplimentar invitaciones al extranjero”.

Yoani estaba claramente pensando en sí misma y en las repetidas invitaciones de gobiernos, asociaciones y organismos internacionales que ha recibido al igual que Fariñas. En el caso de Moya parece que su exposición y sus contactos internacionales no han sido suficientes.

Su esposa Bertha Soler, quien es una activista del grupo opositor Damas de Blanco informó que había iniciado el trámite del pasaporte y espera que se lo entregaran a comienzos de febrero. Pero entre la disidencia se baraja que el Gobierno va a utilizar cada caso a su conveniencia y no se puede dar nada por hecho. Sería una ley con un sesgo más político que simplemente regulatorio.

Las autoridades cubanas le expidieron el pasaporte a la disidente Yoani Sánchez después de no haber sido autorizada a viajar en una veintena de veces anteriores. Ahora lo hará en virtud de la nueva reforma migratoria.

“Increíble!! Me llamaron a casa para decirme que ya estaba listo mi pasaporte! Acaban de entregármelo! 🙂 “, escribió Sánchez en su cuenta de Twitter el miércoles por la tarde.

“Aquí está, ahora falta poder abordar ese avión”, agregó la bloguera opositora, quien hasta este momento se mostraba poco optimista de poder salir del país.

Una nueva ley, vigente desde el 14 de enero que flexibiliza los viajes para los cubanos estableció a partir de ese momento que los ciudadanos no tendrían que tramitar un muy criticado permiso de salida llamado “tarjeta blanca” –exigido durante cinco décadas– y podrían hacerlo solo con sus pasaportes.

También estableció reglas claras de quienes no podrían acceder al pasaporte como las personas con procesos penales en marcha, cumpliendo sanciones o por “seguridad nacional”, un apartado que dio lugar a especulaciones sobre si se les aplicaría a los disidentes.

Las autoridades cubanas no reconocen estatus de opositores a los disidentes, a los cuales acusa de recibir dinero y orientaciones de grupos de interés de Estados Unidos y Europa dispuestos a todo para desprestigiar y destruir a la revolución.

Sánchez es autora de un blog muy activo llamado Generación Y desde el cual mantiene una fuerte campaña de críticas al gobierno culpándolo desde los problemas de vivienda y salubridad de la isla pasando por reportes de incendios y hasta incluyendo informaciones no siempre confirmadas.

La mujer, quien ganó varios premios internacionales por su portal, indicó en reiteradas ocasiones que no se le había entregado en más de 20 ocasiones la tarjeta blanca, por lo cual no había podido asistir a eventos o encuentros a los cuales fue invitada.

Paralelamente otro disidente, Angel Moya, quien fue excarcelado luego de una negociación entre el gobierno, la iglesia católica y España en febrero de 2011 indicó también este miércoles que una empleada gubernamental le informó que no podría tramitar su pasaporte pues su causa judicial seguía vigente.

“La funcionaria me comunicó, previa búsqueda en la base de datos, que yo estaba regulado (o sea tenía un obstáculo legal) y por interés público no se me podía tramitar el pasaporte puesto que todavía no había extinguido la sanción”, indicó Moya en entrevista telefónica con AP.

Moya, quien había sido encarcelado en 2003 junto a otros 74 opositores no violentos y posteriormente liberado, pero no amnistiado, indicó que no fue tomado por “sorpresa” por la denegación.

El disidente que había sido condenado a 20 años de cárcel consideró que “al estar politizada” la ley migratoria concede al gobierno la potestad de decidir quién entra y sale del país.

La misma situación podría aplicarse al grupo de varias docenas de ex presos políticos que fueron liberados y no emigraron entre 2010 y 2011, cuando se realizaron las negociaciones.

“Su liberación es muy precaria”, dijo a la AP el activista de derechos humanos, Elizardo Sánchez de la no gubernamental Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. (Diario Las Américas)

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