El interés en “nudicionar” (vacacionar desnudo) se ha duplicado desde 2010.

En un crucero organizado por Bliss Management de Coral Springs, que saldrá de Port Everglades en noviembre, cerca de 3 mil personas navegarán por el Caribe como vinieron al mundo por siete noches.

Es parte de una industria turística donde el vestirse es opcional, que incluye cruceros y viajes organizados a cerca de 250 centros turísticos y clubs, y que hace entree US$ 400 y US$ 450 millones anualmente, más que el doble de lo que hacía a principios de los 1990.

El evento estrella de esa compañía (El Gran Barco Desnudo) navegó desde Fort Lauderdale el 12 de febrero en Celebrity Constellation, de 2170 pasajeros. La mayoría de los viajes son como cualquier otro crucero a excepción de la vestimenta. Quienes participan son personas seguras de sí mismas y exitosas con empleos estresantes, que encuentran esta experiencia nudista como “liberadora del estrés e igualadora”, ya que los egos se dejan en la puerta junto con la ropa.

El crucero, que zarpa el 29 de noviembre a bordo de Celebrity Silhouette, está dirigido a gente “sexualmente abierta y aventurera” y ofrecerá oportunidades para intercambiar pareja entre adultos que lo consientan.

Existen reglas: la actividad sexual está permitida solo en camarotes y “cuartos de juego”. El nudismo es permitido en las cuatro cubiertas, pero se requiere ropa en los bares y restaurantes, y bata o pareos en los pasillos y elevadores.

Ya el 80% de los camarotes fue vendido a precios que van de US$ 1.000 por persona. Si se lo pierde, no se preocupe. Otro Bliss Cruise se planea para el 27 noviembre de 2016, y dos más están en fila para la primavera y el otoño de 2017.

Leer completo en Sun Sentinel

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