MayweatherComo por arte de magia, los segundos y los minutos se hicieron interminables para que se diera inicio al gran espectaculo del sábado 14 en Las Vegas.

Luces…cámara y acción, fueron los denominadores comunes de esta jornada que fue demostrativa de un diplomado de branding y marketing deportivo.

Golden Boy Promotions fue capaz de maquillar lo que muchos presentimos y al final fue, una pelea normal y corriente, convertida, gracias a la avasallante y planificada promoción, en la más vista de todos los tiempos, con resultado previstos, sin sorpresas ante la lógica: Mayweather evadiendo habilmente las embestidas del rival y un Canelo frustrado buscando un golpe de nocaut.

Cuando se habla de normal no es detrimento del espectáculo, sino por ausencia de acción paritaria, de intercambios, de nockdowns y de nocaut.

Al final Mayweather terminó ganando al menos 9 de 12 rounds y dictando una cátedra de boxeo, que fue lo quedó de esta gran promoción.

La noche del 14 de abril, no fue otra cosa que una inversión para que los fanáticos de este deporte asistieran a un espectáculo, didáctico y pedagógico de todas las asignaturas que existen en el boxeo para llamarlo el deporte de fistiana. Con ese valor agregado, la inversión quedó ampliamente recompensada. Y ganó el boxeo.

Mayweather enseñó en “The One” como no entrar en la línea de fuego para imponer su tren de pelea, pegando y saliendo. Dio una demostración categórica de velocidad trepidante y de distancia. De defensa magistral con una guardia de palanca y un hombro que parecen una coraza de acero, un andar elegante en el ring que impide habilmente que le cierren las salidas y una posición única en las cuerdas que hace distante a su cabeza frente a los ganchos y rectos. Al contrario ese refugio sirve para soltar un contragolpe certero que inmediatamente sacude al rival y le advierte que debe buscar otro medio de pelea.

Otros recursos tiene este boxeador que no en vano denominan el mejor libra por libra son sus mañas, que forman parte del boxeo,  las cuales no fue necesario emplear ante El Canelo porque no hubo necesidad. Si a ello le agregamos su arrogancia, actitud provocadora y carisma,  pues estamos en presencia de un producto completo que devuelve todo el dineral que se invierte en él.

Probablemente muchos coincidan en que no fue una gran pelea, pero nadie puede negar que con lo descrito en líneas anteriores, fue suficiente para satisfacer al cliente en lo externo y dar cumplimiento al objetivo de la empresa, el éxito comercial y deportivo. Todos esos son valores agregados que vienen en el paquete.

Vendrá quien ponga orden a ese dechado de virtudes que es Mayweather, pero por ahora no se avizora, con Pacquio se ve lejos, primero tiene que producirse la Arum- De la Hoya.

Y finalmente no podía faltar, como boxeo al fin, el lunar, los puntos de sutura que se encargó de remendar la juez C.J. Ross quien vio una pelea distinta y diferente.

Mientras se les impida nombrar jueces calificados a los organismo mundiales,  continuarán estos bochornos…pero igual, ello forma parte del espectáculo y sirve para la discusión siempre necesaria en un deporte de contacto.

De eso se trata, de que todos esos mensajes subliminales y efectistas, capturen audiencia, generen polémica y hagan ruido. Al final le gente queda complacida.

Golden Boy, con una pelea normal, lo hizo…y Mayweather se hizo el dueño del circo.

                                                                                                                         El nocaut ausente

Muchos creyeron que Matthysse noqueaba a García. Este cronista no. Y pensabamos que la cosa iba a ser al revés, que el noqueador terminaba noqueado y tampoco acertamos.

En lo que si atinamos fue en el mejor boxeo y oficio del campeón que lo empleó a fondo para desbaratar el sueño de miles de argentinos que apostaron por un nocaut histórico.

Si algo demostró esta pelea es que en el boxeo, la pegada no es todo y que este es un deporte de inteligentes y de estrategias. Un arte, pues.

Y para que el pastel no quedará sin la guinda, la pelea Matthysse-Garcia terminó con un intercambio de golpes que desbordó la adrenalidad al máximo.

Ese es el boxeo, el único deporte que es capaz de despertar pasiones en todos los estratos de la sociedad, a pesar de los pocos detractores que van quedando.

Sin duda, el deporte de fistiana vive un gran momento.

Enhorabuena.

Jairo Cuba/ @jaircuba

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