Playa de El SalvadorUna de las sorpresas que experimenté en mi reciente viaje a El Salvador, el Pulgarcito de Centroamérica, fue poder cruzarlo de frontera a frontera, ingresando por Guatemala y saliendo por Honduras, los dos países con los que limita, además del mar Pacífico.

Viajé por una carretera del oeste al este, con montañas al norte y al sur, un sonoro oleaje, reconocido a nivel mundial por los aficionados del surf.

Pasé la caseta de los agentes de aduana y seguí disfrutando de un paisaje de naturaleza verde, frutales y fincas con ganados y aves de corral. De Chinamas el caserío de migración binacional, al borde del río Paz, seguí hasta Chalchuapa para visitar a la familia de Willie Retana y degustar las pupusas, comida típica muy popular en El Salvador. Consiste en una tortilla de masa de maíz elaborada a mano y rellena con queso, chicharrón, frijoles refritos o tocineta.

“Su origen no se conoce muy bien”, explicó el dentista Emilio Escobar, “pero los antropólogos sostienen que nació en el occidente salvadoreño”.

En “La cocina de Beatriz” te enseñan la forma más fácil de preparar la auténtica receta de las pupusas, comentó el guía en las ruinas prehispanicas de Tazumal.

La vía de Chalchuapa y Santa Ana hasta San Salvador, se recorre en dos horas y permite hacer el desvío al Lago Coatepeque, de aguas ideales para el buceo, natación, velerismo y ski acuático.

En la zona de Santa Ana también se encuentran los mayores cafetales, fuente número uno de empleo rural en el país.

El millón y medio de habitantes, que conviven en el área metropolitana de San Salvador, la capital, disfrutan de un clima de temperatura cálido todo el año gracias a sus 650 msnm y la biodiversidad montañosa que le rodea.

“La mitad ama el mar y la otra la montaña”, me dijo el gran fotógrafo Henry Canjura, de la capital salvadoreña, que se desplaza por la geografía de su país y va a las cumbres para captar siluetas de volcanes al amanecer o al caer el sol.

San Salvador tiene sitios de interés como la Plaza Morazán, el Teatro y el Palacio Nacional, la Plaza de la Libertad, la Catedral, en el centro de la ciudad y el Paseo del Carmen, –en las afueras– que ofrece movida nocturna en bares, cafeterias y tiendas.

Las playas de El Turco y Sunzal son las más visitadas por los turistas amantes del surf, en departamento de Libertad, respondió Canjura, a mi pregunta de los cinco lugares más visitados. Le siguen: la playa de Costa del Sol de arena gris de donde salen embarcaciones a pescar pez vela. Tercer destino: Suchitoto, muy sufrida durante la guerra, pero ya reconstruída con calles empedradas y casas colonias. En cuarto lugar: Ataco, en la famosa Ruta de las Flores con excelente gastronomía. Y de quinto: Tamarindo, El Cuco y El Espino, al oriente con playas casi vírgenes. Dormí en Usulután donde me contaron historias del triste pasado que están empeñados en transformar en un futuro de oportunidades.• (Enrique Córdoba/El Nuevo Herald)

 

Deje un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*