Firma del tratado de Libre ComercioEl Congreso estadounidense puso fin a años de incertidumbre cuando sus dos cámaras ratificaron de manera definitiva los tratados de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur, que habían estado estancados desde 2006.

Uno tras otro, la Cámara de Representantes y el Senado votaron sobre los tres acuerdos, que según el gobierno podrían aumentar las exportaciones estadounidenses en 13.000 millones de dólares al año y generar 250.000 nuevos empleos en Estados Unidos. Ninguna de las votaciones fue reñida, a pesar de la oposición de grupos de sindicatos y otros críticos de los acuerdos de libre comercio que aseguran que provocan pérdidas de puesto de trabajo e ignoran los problemas de los derechos laborales en los otros países.

El presidente Barack Obama calificó la aprobación de los tratados como un “gran triunfo” para los trabajadores estadounidenses y las empresas.

“La votación de esta noche, con apoyo bipartidista, impulsará significativamente las exportaciones que llevan la orgullosa marca ‘hecho en Estados Unidos’, apoyarán decenas de miles de puestos estadounidenses bien pagados y protegerán los derechos laborales, el medio ambiente y la propiedad intelectual …. estoy ansioso por firmar estos acuerdos”.

El acuerdo con Corea del Sur, la 13ra economía más grande del mundo, es el tratado de libre comercio más importante logrado por Washington desde el suscrito en 1994 con Canadá y México.

El Senado ratificó los tratados con votación de 77-22 para Panamá, 66-33 para Colombia y 83-15 el de Corea del Sur. La votación de la Cámara fue de 278-151 para Corea del Sur, 300-129 para Panamá y 262-167 para Colombia.

A pesar de las sólidas mayorías, el debate fue intenso.

Los republicanos criticaron a Obama por tardarse años en enviar al Congreso los acuerdos, firmados durante el mandato de George W. Bush, para su ratificación definitiva. Numerosos simpatizantes de Obama, como el movimiento sindical y demócratas en regiones más afectadas por la competencia extranjera, se mostraron insatisfechos con el apoyo que la Casa Blanca expresaba a los beneficios del libre comercio.

La oposición demócrata fue particularmente fuerte respecto a Colombia, donde sindicalistas han sido víctimas de actos violentos durante años.

La Casa Blanca buscó calmar esas preocupaciones cuando a comienzos de año convenció al gobierno colombiano de adoptar medidas administrativas y legislativas para mejorar la protección a los derechos laborales.

En Cartagena, el presidente colombiano Juan Manuel Santos dijo: “Hoy es un día histórico para las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, es un día histórico para la inserción de Colombia en el mundo”.

Santos señaló que el acuerdo va a permitir un acceso permanente y privilegiado a más de 300 millones de consumidores, que la economía colombiana va a crecer por lo menos 1% más de lo que venía creciendo y que el tratado va a generar “por lo menos 250.000 puestos nuevos”.

“Con el TLC vamos a aumentar nuestras exportaciones se calcula mínimo en un 6%”, agregó.

“Llegó el momento de pensar en grande y de tener una implementación exitosa y poder aprovechar bien este tratado que es en términos comerciales el más importante que hemos firmado en nuestro historia y no vamos a ser inferiores a ese gran reto, pero tenemos que trabajar mucho porque hay grandes desafíos”, añadió el mandatario.

Sin embargo, Tarsicio Mora, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), una de las mayores centrales obreras de Colombia, dijo en conversación telefónica con AP que “nuestro país no está desarrollado…no tenemos condiciones de competir”.

“Yo creo que el gobierno nacional tendrá que responderle a los colombianos sobre las consecuencias que va a traer este tratado de libre comercio”, señaló el líder sindical.

El presidente de la Asociación Nacional de Industriales de Colombia (ANDI), Luis Carlos Villegas, celebró en un comunicado la aprobación del tratado, pero advirtió de los “nuevos retos” que esperan al país: “mejorar su infraestructura, adecuar su competitividad institucional y normativa, mejorar la eficacia de la rama judicial, hacer más productiva y competitiva su agricultura, invertir bien sus nuevos ingresos provenientes de recursos naturales, perseverar en profundizar la seguridad personal y jurídica, luchar exitosamente contra la corrupción y ganar definitivamente la lucha contra la pobreza y la inequidad”.

Colombia exporta muchos productos libres de impuestos a Estados Unidos, pero le impone gravámenes de 14% a los productos manufacturados en Estados Unidos.

El embajador colombiano en Washington Gabriel Silva calificó la ratificación como “histórica” porque es “el comienzo de una nueva era en nuestra relación bilateral”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*