Cientos de jóvenes sin autorización para ingresar a Estados Unidos comenzaron una nueva etapa en sus vidas al iniciar un proceso de solicitud de suspensión de sus deportaciones que les permitiría vivir sin miedo en Estados Unidos.DreamersLos llamados “dreamers” llenaron centros comunitarios, iglesias y recintos de varias ciudades del país para informarse, hablar con abogados y rellenar largas planillas del gobierno que se supone les abrirán la puerta a un futuro mejor: la suspensión temporal de su deportación y la obtención de un permiso de permanencia por dos años.
 
“Esta es una oportunidad enorme para mí. Pensé que terminaría ‘high school’ para acabar en una fábrica o algo así, pero ahora voy a estudiar medicina y luego podré trabajar. Estoy algo nerviosa pero muy alegre”, dijo la ecuatoriana Lorena Montalbán, una ecuatoriana de 18 años que acudió a una sesión informativa en una iglesia del bajo Manhattan.En la iglesia Santa María del bajo Manhattan, jóvenes inmigrantes hablaban animadamente entre ellos y esperaban conocer a abogados con los que se sentarían para oir respuestas a sus preguntas.La mayoría esperan el asesoramiento de los abogados para llenar los formularios y presentar oficialmente solicitud. Si son rechazados no podrán volver a aplicar.

El programa del gobierno del presidente Barack Obama ofrece la suspensión de deportaciones durante dos años, y con posibilidad de renovación, para jóvenes que fueron traídos por sus padres a Estados Unidos de forma ilegal cuando eran niños.

“Esto es muy emocionante”, dijo Stephanie Ramírez, una mexicana de 20 años. “Tengo una hija de ocho meses y quiero darle lo mejor. Sé que ahora podrá tener una vida mejor”, dijo Ramírez, cuyos padres la trajeron a Estados Unidos desde Guadalajara cuando tenía dos años. “Estoy un poco nerviosa porque le estoy diciendo al gobierno ‘aquí estoy’ pero al mismo tiempo agradezco la oportunidad”.

El gobierno de Obama ha dicho que el programa forma parte de su estrategia de enfocarse primordialmente en expulsar del país a inmigrantes que cometan crímenes o representen una amenaza para la seguridad pública. Los jóvenes son los que podrían haber accedido al proyecto de ley DREAM, que Obama había apoyado.

Se calcula que 1,7 millones de jóvenes sin papeles podrían beneficiarse de la iniciativa.

Actos similares y ruedas de prensa estaban planeados durante el día en ciudades como Washington DC, Los Angeles, Miami, Portland, Chicago y Nueva Jersey, entre otras. Dreamers

Unos 200 dreamers en la iglesia del bajo Manhattan leían con atención la planilla azul I-821D (Consideration of Deferred Action for Childhood Arrival) que deben rellenar y ya pueden enviar por correo al Departamento de Inmigración y Ciudadanía (USCIS por sus siglas en inglés). Las otras dos planillas necesarias para obtener el permiso de trabajo temporal son la I-765, (Application for Employment Authorization) y el cuestionario I-765WS.

Los “dreamers” deben cumplir los siguientes requisitos para beneficiarse del programa: 1) tener 30 años o menos; 2) haber estado en Estados Unidos al menos durante cinco años; 3) haber llegado al país antes de cumplir los 16 años; 4) estar inscrito en una escuela primaria, media o secundaria, pública o privada, o haber concluido estudios en una escuela secundaria estadounidense u haber obtenido un certificado de aprobación del examen en inglés de Desarrollo Educativo General (GED por sus siglas en inglés); y 5) haberse alistado en las fuerzas armadas y/o haber cursado o cursar estudios universitarios.

Los jóvenes deben enviar a las autoridades migratorias documentos médicos, escolares o financieros que demuestren estos requisitos, junto a las tres planillas que pueden encontrar en el portal www.uscis.gov/childhoodarrivals.

Tras pagar además una cantidad de 465 dólares, recibirán del gobierno un recibo y más adelante una cita para someterse a una prueba de huellas dactilares.

Opositores al programa de suspensión de deportaciones lo han criticado con dureza, calificándolo como una amnistía para gente que entró ilegalmente a Estados Unidos.

El congresista republicano Lamar Smith, presidente del comité judicial de la cámara baja, ha dicho que la iniciativa de Obama permitirá a personas sin autorización para residir en Estados Unidos obtener trabajo mientras 23 millones de estadounidenses carecen de él.

El gobierno anunció recientemente que las solicitudes de quienes hayan sido condenados por delitos graves, por tres infracciones menores o una infracción menor significativa serán rechazadas y se iniciará su proceso de deportación.

Los servicios de inmigración han anunciado que los documentos de identidad y de otro tipo requeridos pueden ser el pasaporte o el acta de nacimiento, certificados escolares, certificados médicos, actas de transacciones financieras o documentos del servicio militar.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) también ha indicado que en algunas casos, pueden ser válidas declaraciones juradas y notariadas de varias personas, acompañadas con las firmas de terceros bajo pena de cometer perjurio.

Las autoridades migratorias han dicho que desconocen cuantas personas podrían acogerse al nuevo programa pero según un documento interno, el gobierno calcula que 1,04 millones de personas quizás envíen su solicitud el primer año. De ellos, 890.000 podrían cumplir los requisitos.

Según el documento, que obtuvo The Associated Press, el programa podría costar entre 467,7 millones y 585,4 millones de dólares. (AP)

 

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