Siria en llamas

Se cuentan por cientos los latinoamericanos viviendo en Siria, con mayor presencia de venezolanos y brasileños. Y como el resto de quienes viven en la atribulada nación, su destino es incierto.

Mientras que algunos países, como Chile, sugieren ya que todos sus ciudadanos abandonen ese país “teniendo en cuenta el agravamiento de la situación interna”, las cinco representaciones diplomáticas latinoamericanas en esa nación –Venezuela, Brasil, Argentina, Chile y Cuba– se preparan para la posibilidad de una evacuación en gran escala.

“La situación es de máxima (alerta). No es malo tener previstas varias opciones, porque en el momento de tener que utilizarlas es difícil pensar en cómo. Falta saber el cuándo”, le dice a BBC Mundo desde Damasco el embajador de Argentina, Roberto Ahuad.

La embajada, explica Ahuad, se mantiene en contacto permanente con las familias argentinas en siria y ha renovado todos los pasaportes.

Entretanto, el plan de contingencia incluye “alojamiento, traslados, alternativas de evacuación, contacto con compañías de transporte” así como contactos “con congregaciones religiosas en Líbano para alojamiento en un convento”, en caso de ser necesario.

Los que quieren y no quieren

Pero cada cabeza es un mundo, como parece haber comprobado el embajador Ahuad y la cancillería chilena.

De los cerca de 260 ciudadanos argentinos que residían en Siria hasta hace poco, unos 60 se han ido ya, algunos con ayuda de la representación diplomática, entre ellos una familia “que había puesto un comercio en el epicentro del conflicto, no pudo seguir trabajando y consumieron todos sus ahorros”.

Pero otros encuentran más difícil abandonar una tierra que de un modo u otro sienten suya. “Hay una ciudadana de 83 años en Homs. No quería salir de ahí, hasta que los nietos la convencieron, y gracias a la ayuda de la Media Luna Roja la trajimos a la embajada y la llevamos a casa de un nieto, que vive en un barrio de los suburbios de Damasco”, cuenta el diplomático.

En el caso chileno, los números son similares. Según declaraciones del canciller Alfredo Moreno a la prensa local, unos 60 de sus connacionales residenciados en Siria se habrían apuntado en un operativo de evacuación, pero otros tantos no estarían convencidos.

“Hay una comunidad (chilena) de un par de cientos de personas muchos de ellos ciudadanos de nacionalidad siria y que nos han manifestado que cualquiera fuera la circunstancia quisieran permanecer ahí”, dijo.

En el otro extremo, se cuentan quienes quieren irse, pero no pueden hacerlo. Algunos publicaciones por internet han divulgado historias de ciudadanos cubanos que dicen no haber recibido ninguna respuesta de su embajada a su requerimientos de ayuda para abandonar el país.

BBC Mundo intentó comunicarse con la embajada cubana en Damasco, pero no obtuvo respuesta.

Entretanto, una nota de la Cancillería cubana del 17 de julio informó que el embajador Luis Marisy Figueredo anunció el “fin (de su misión en Siria) tras años en el cargo”.

Colaboración

Según el diplomático argentino Roberto Ahuad, las limitaciones para quienes cuentan con medios propios para dejar el país tienen que ver con los servicios disponibles en materia de transporte.

Las embajadas latinoamericanas se preparan para la posibilidad de una evacuación masiva.

“Son pocas las aerolíneas que salen de Damasco. Para tener más alternativas de vuelo, quizás tengan que ir a Beirut o Amán. Pero todavía sale la compañía emiratí de la capital”, explica.

Entretanto, las cinco embajadas están trabajando en forma coordinada para agilizar alternativas, si es necesario.

“Tenemos varios niveles de trabajo. Desde el año pasado estamos con un plan de contingencia preventivo, y lo mantenemos actualizado para ayudarnos entre todos, si ocurre una emergencia”, señala Ahuad.

“Por distintas circunstancias, nos reunimos casi semanalmente. Para el caso particular del plan de contingencia nos reunimos esporádicamente, a medida que va haciendo falta. Y las hacemos ampliadas, con los cónsules”, añade.

En cuanto a su experiencia como persona que habita la ciudad de Damasco, el embajador describe una situación “bastante difícil”. “En los últimos días hubo un avance de los enfrentamientos dentro de la ciudad y en zonas donde antes había una vida casi normal. Uno a veces no tomaba ciertas precauciones porque imaginaba que no podían pasar cosas mayores”, indica.

El atentado del miércoles ocurrió “a escasos 100 metros de la embajada de Argentina”, dice el embajador. “Yo estaba aquí en mi despacho y sentí cómo tembló el edificio cuando explotó. No necesité verlo por televisión”.

“Es una situación particular”, concluye. (BBC Mundo)

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