A mí no puede serme indiferente el papel que haga Capriles el  7 de octubre, si es que llegamos allá.

Estoy convencido, como la mayoría del país, que este gobierno si es  derrotable, porque es  tal la torta que están poniendo, desde hace tanto  tiempo, que aquí hay votos pa´ tirar pal´ techo,  de rojitos incluso, que le reviren a esta manga de incapaces, agarrados  al poder como sanguijuelas, porque de ello dependen sus insolentes  privilegios  de enriquecimiento ilícito y el meretricio de justicia que  les permita seguir en la impunidad de sus delitos.

El fraude camina parejo a la tontería de creer que el CNE es pulcro,  cuando es de sobra conocido y demostrable que es un nido de chavistas  que garantizan al jefe su perennidad en el poder.

Sólo que hay o viene pronto un escenario atípico, realmente inédito en  estos 14 años y es que en las cúpulas chavistas están percibiendo que la  manguangua está llegando a su fin. El Comandante un día de estos ya no  tendrá fuerzas o  presencia para imponer ninguna conducta de  incondicionalidad y  la guerra de fracciones en el PSUV  daría por  seguro que se van por las cañerías el grueso  de las aspiraciones de los  caudillines sustitutos.

Ellos saben lo que nosotros sabemos: sólo Chávez que les mantuvo la  arepa redondísima durante estos 14 años, pese a miles  de peligros  acechantes,  ahora al estar impedido, sencillamente les deja a la  deriva, porque ninguno está a la altura de los tobillos del déspota para  lograr la cohesión de esa federación de odios intestinos que es el PSUV  y la tentación de  demasiados, es el salto oportuno de talanquera,  porque ya ven como irremediable que la fiesta terminó  y  no es bueno  dormir la pea  entre  los escombros de esta parranda, que está muriendo  en medio de un gran aguacero de piedras e improperios lanzadas desde el  vecindario molesto.

Pero vayamos a lo nuestro, hacia lo que es necesario seguir discutiendo,  para no andar de triunfalismos de autómatas. Somos distintos a los del  “pensamiento único chavista”  como para imponernos también un  “pensamiento único de oposición”  por demás imposible. Así que a quienes  les moleste que no seamos del “coro de solo aprobaciones”, no tendrán  más remedio que soportarnos.

Como es  sabido, todo candidato enloquece grados más grados menos y  empieza a  creerse su propio cuento. Posan de invulnerables y eso puede  ser positivo, porque les da coraje y decisión,  pero cuando tratan de  creer, al propio tiempo, que siempre se la están comiendo, así digan  estupideces, allí es donde se hace visible que el candidato estaría   auto secuestrado y solo,  con su pequeñísimo círculo de íntimos.

Esos, los adulantes de siempre, que tanto daño hacen, solo alabando y  endiosando de tal manera al prospecto, no solo se hacen insufribles,  sino que hacen al candidato carente de cualquier criterio objetivo, para  evaluar la marcha de la propia campaña y de su rol. Y sobre todo y muy  particularmente del mensaje.  Y si este no logra una elaboración  cuidadosa y una promoción colectiva, del más alto equipo político  competente, pasa a convertirse en un rosario de simplismos de completo  autodidacta, a quien le suena musical su propia voz y  cree decir solo  genialidades, cuando solo alcanzó a  pronunciar alguna  liviandad  digna  de Alcalde de pueblito llanero.

La MUD tiene mil defectos y carencias, pero es un hecho que está  compuesta por la gente más competente de la clase política que hace vida  en la oposición.

Tengo la impresión, precisamente por seguir de cerca el mensaje del  candidato, que la MUD no tiene mayor injerencia en la conducción  política de la campaña, que debe haber quedado en manos  de los más  íntimos colaboradores del señor Capriles, a saber Armando Briquett  y Oscar López el secretario de gobierno de Miranda.

Porque allí andan sueltos, los dirigentes de la MUD, sobre todo los  ex-candidatos de las primarias, como ánimas en pena, inorgánicos y con  ocasionales brillos propios,  que o  bien parecieran  impedidos de   subirse al famoso autobús,  o más bien bajados a la fuerza en la primera  parada.

¿Sabe Capriles que no hay hombres ni mujeres providenciales para llegar y  sobre todo para tomar y mantener el poder?

Estamos fritos y lo digo de una vez,  si la MUD, para bien de esa  candidatura, no asume la conducción de la estrategia del candidato y el  grueso del posicionamiento político que se haga sentir,  como la plana  mayor de un nuevo gobierno, que resulte de la derrota de esta gente  y  que se les vea como portadores de un nuevo régimen, en todo y por todo  distinto a la piltrafa  que está llegando a su fin.

¿Quién puede creerse el cuento de hadas,  que sustituir al  chavismo en el poder es  solo una cuestión de caer simpático a  los   votantes rojitos  y ganar por algunos puntos la elección de octubre?

Reconstruir el Estado bajo la fórmula de un nuevo régimen, que pueda  operar y resolver la enormidad de calamidades que deja pendiente esta  desastrosa gestión, implica, por si no lo sabían,  una tarea titánica de  miles de  dirigentes de primera línea,  que con el apoyo entusiasta de  millones,  pongan a marchar  en dirección distinta, creativa  y  sobre  todo correctiva,  las miles de  jefaturas escalonadas del aparato de  Estado,  hoy en escombros por la misión de  saqueo y despiadada  desorganización heredada del chavismo.

Para preparar ese tránsito, por definición traumático, hacia el poder  real, no el que eventualmente concedan los chavistas idílicamente,   luego de una elección ganada y así reconocida, es que la MUD debe  asumirse, con su plana mayor, en una tarea de explicación política  distinta a este torneo floral,  con el que quiere ganarse esas  elecciones y más  aún asumir el poder, que es lo que realmente cuenta,   porque hay primero que  ver si se tiene  la fuerza organizada  y la  decisión para cobrar la victoria, a cualquier precio.

El comando de Capriles está cometiendo el disparate de ningunear a los  mejores portavoces  de una campaña que debe  orientarse a explicar  las  soluciones de fondo para un país a la deriva y corroído por escandalosas   gestiones corruptas, notorias por demás por su incapacidad manifiesta  para resolver los graves problemas de la vida cotidiana de los  habitantes y esos temas son cientos y conocidos para que valga la pena  enumerarlos.

Hay talentos en Venezuela para armar 100 gobiernos de primera. Entre los  banqueros, los industriales, los líderes  de medios, y entre factores  de liderazgo político VIEJO y nuevo, sobran quienes puedan ayudar al  señor Capriles a  montar una presencia  electoral determinante.  A veces  dudo que él sea capaz  de dar la talla,  pero asumamos que si, para no  tener la tentación de sumarme a los escépticos que abundan y han ido  creciendo.

Mi  aparente acidez de lenguaje  solo busca ayudar y eso nunca lo logran  los jalabolas, porque se necesita corregir,  cuando aún hay tiempo…  después ¿qué  sentido tendría decir: “lo dije”?

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