Rio de JaneiroBrasil. El mayor país de América Latina posee casi 7.500 kilómetros de litoral, de norte a sur, en sitios con costas deslumbrantes donde las temperaturas llegan a sobrepasar los 40°C. Ciudades, islas y playas en el norte y el nordeste son destinos imprescindibles tanto para los turistas nacionales como para los extranjeros que buscan calor, arena y entretenimiento, pero este inmenso territorio ofrece también muy frías temperaturas y hasta nieve.

No todos saben que Brasil también es un país de nieve y frío, con temperaturas que en determinadas regiones pueden llegar a valores menores de 0°C. En esta época del año, mientras las regiones norte, nordeste y sudeste están recibiendo turistas que buscan sol y playa, la región sur ofrece ciudades, de aire europeo y romántico, para quien quiere huir del calor.

Localizado bajo el Trópico de Capricornio, el sur brasileño (frontera con Argentina) es la región más fría del país, con temperaturas bajas, heladas y, ocasionalmente, nieve.

Colonizado por inmigrantes alemanes e italianos, el sur acabó ganando un aspecto europeo, con ciudades de arquitectura germana e influencias variadas que marcan la gastronomía y tradiciones locales. Gramado y Canela, en Rio Grande do Sul, y Blumenau y Pomerode, en Santa Catalina, son elecciones correctas para quien desea explorar la “Suiza brasilera”. Frío intenso, chocolate caliente, vinos, quesos, bosques y paseos románticos agradan allí a quienes buscan otros atractivos que no sean sol y playa.

Ya en el nordeste, ciudades como Fortaleza, Natal, Salvador y Recife son un festival de gastronomía diversificada, patrimonio histórico y cultural (de fuerte herencia portuguesa, francesa y holandesa), lindas playas y calor intenso.

En el sudeste, Río de Janeiro reina como destino mundialmente famoso para quien procura hoteles lujosos, restaurantes de culinaria internacional y playas famosas como Ipanema y Leblón, donde celebridades y personas comunes disfrutan la arena y el sol fuerte el año entero.

Deportes acuáticos, frutos del mar, caipiriñas y mucha música también van a colorear aun más las vacaciones de quien opte por esta región. La variedad es inmensa, con características que forman una mezcla interesante de influencias culturales, a lo que se une el calor humano.

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