St. Regis Bal HarbourLa pequeña villa de Bal Harbour, más conocida por sus tiendas de lujo, ha tratado durante años de ser reconocida como algo más que una parada en la tarde para compradores de gustos caros, una tarea que ha hecho más ardua la falta de un hotel de renombre.

Es el momento en que hace su entrada St. Regis Hotels & Resorts, envuelto en una expansión mundial que incluye América Latina, Asia, África, Europa y el Medio Oriente.

El jueves, Bal Harbour entrará en esa lista con el hotel St. Regis número 28, primo del clásico establecimiento de Manhattan fundado en 1904.

“Quedó claro para nosotros y para las investigaciones que hicimos que esta era una ubicación muy especial, un suburbio local muy opulento, que atrae una audiencia internacional muy opulenta”, dijo Paul James, jefe de marca global de St. Regis, parte de Starwood Hotels & Resorts. “Estaba entre las mejores ubicaciones playeras que teníamos en nuestra carpeta en todo el mundo”.

El proyecto de $1,000 millones, que incluye un hotel de 243 habitaciones y dos torres residenciales, abre el jueves luego de unos seis años de planeamiento, demolición y construcción.

Starwood, una compañía global con una capitalización de mercado de casi $1,800 millones, financió el proyecto y es propietaria del producto terminado; la compañía también era dueña del Sheraton de elaborados jardines que ocupaba antes la propiedad (y que comenzara su vida en 1956 como el Americana, diseñado por Morris Lapidus). El Sheraton fue demolido en el 2007, y aunque el proyecto se retardó un poco durante la crisis económica, James dijo que la compañía conservó la confianza en sus planes. Una portavoz dijo que principios del 2012 ha sido siempre la fecha de apertura que se proponían.

El resultado final, en el 9307 Collins Avenue, está ornamentado con espejos a la antigua, raros mármoles, motivos coralinos, cielorrasos trabajados, arte contemporáneo, y magníficas vistas desde sus enormes habitaciones cuyo precio comienza, como especial introductorio, a $675 por noche.

“Esta es la peor vista que hay en todo el hotel”, dijo el gerente general Marco Selva, mostrando una habitación estándar del cuarto piso.

El balcón del cuarto de 650 pies cuadrados ofrece una amplia vista de arena, mar y cielo. Pero palidece en comparación con la Suite Presidencial de 2,800 pies cuadrados, rodeada por un balcón de unos 1,200 pies cuadrados, y con un elevador privado, cocina, sala de video y música, dos dormitorios y un comedor. Los huéspedes con aspiraciones de alojarse en la Suite Presidencial podrán pagar desde $5,000 (“en un lunes de septiembre”, dijo Selva) a $30,000 la noche.

Con esos precios y comodidades, el St. Regis está en compañía de las principales propiedades de lujo del mercado, incluyendo Setai, Delano y W en South Beach.

El hotel trae el primer restaurante de la región del chef estelar Jean-Georges Vongerichten, J & G Grill, y además su característico servicio de mayordomos. El personal incluye alrededor de dos docenas de mayordomos. Su trabajo incluye todo lo que haga sentirse bienvenidos a los huéspedes, desde desempacar o empacar su equipaje a cerrar las cortinas y traer el café.

Para una villa que apenas cuenta con otros tres hoteles, todos independientes, la llegada de una marca famosa como St. Regis es un fuerte impulso en sus esfuerzos de mejorar su reputación como destino turístico.

“Para el destino, es magnífico”, dijo Carolyn Travis, directora ejecutiva de turismo de Bal Harbour. “Como quiera que se mire, es algo grande. Es excitante”. (The Herald)

Deje un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*