La heroica maniobra de un piloto al estrellar su avioneta en el Turnpike de la Florida el miércoles en la tarde, evitó una catástrofe potencial —ningún vehículo fue impactado y nadie resultó herido en tierra—, pero fue una operación de rescate y limpieza en gran escala la que cerró partes de la autopista por horas y causó monumentales embotellamientos para los conductores del sur de la Florida durante las horas de mayor congestión de la tarde.

La pequeña avioneta monomotor, con dos hombres a bordo, se precipitó sobre las sendas con dirección norte del Turnpike, cerca de Hollywood Boulevard, a eso de la 1:30 p.m., y se deslizó hasta detenerse con las alas rotas y la hélice doblada, con la parte delantera apuntando al separador central. Increíblemente la avioneta no se estrelló contra ningún vehículo a pesar de aterrizar en contra del tráfico, dijo el jefe de bomberos de Hollywood, Virgil Fernandez.

“Fue un tremendo esfuerzo por parte del piloto para evitar que alguien fuera herido”, dijo.

El piloto, Alain Jaubert, de 49 años, de Julos, Francia, y el pasajero, Donato Pinto, de 50 años, de Aventura, fueron llevados al Hospital Regional Memorial, en Hollywood, donde se reportó que ambos estaban en buenas condiciones el miércoles por la noche. Se informó que, durante el rescate, Jaubert estaba consciente y alerta, y que se quejaba de dolor en la espalda.

Una mujer que respondió el teléfono en la casa de Pinto, en Aventura, se identificó como su hija, pero se negó a dar su nombre.

“El está bien hasta el momento”, dijo la mujer de Pinto, e indicó que él podría ser dado de alta del hospital el jueves.

Paula McCrae, maestra de pre-kindergarten del Centro de Desarrollo Temprano de Pembroke Pines, cerca del lugar del choque, vio el avión desde su auto mientras comía su almuerzo y escuchaba la radio.

Partes del Turnpike estuvieron cerradas por casi cinco horas, pero hacia las 6:30 p.m. todas las sendas habían sido reabiertas, luego de que los trabajadores terminaran de limpiar los escombros y materiales peligrosos, dijo el sargento de FHP Mark Wysocky.

Wysocky dijo que el avión pudo haber experimentado un problema mecánico que obligó al piloto a un aterrizaje de emergencia.

El avión es un Socata TBM-700 del 2008 con una sola turbina retropropulsora, con placa N37SV. Está registrado a nombre de SV Leasing Co. de la Florida, cuya dirección principal está en Coconut Grove. No se pudo contactar el miércoles a representantes de SV Leasing.

Funcionarios federales remolcaron el avión al vecino Aeropuerto North Perry, donde investigadores de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) examinarán los restos y tratarán de determinar la causa del accidente, dijo Keith Holloway, portavoz de la agencia.

Holloway dijo que él no sabía cuál era el propósito del vuelo, que según reportes iniciales salió del Aeropuerto de Opa-locka en Miami-Dade — a unas siete millas del destino del vuelo, el Aeropuerto North Perry en Pembroke Pines.

Funcionarios de la FAA están documentando el accidente y trabajarán con los investigadores de la NTSB durante varios días antes de dar a conocer sus conclusiones sobre el accidente.

“Posiblemente tengamos un informe preliminar en nuestro website [ntsb.gov] para la semana que viene”, dijo Holloway.

Greg Meyer, portavoz del Departamento de Aviación del Condado Broward, dijo que el piloto del avión había recibido permiso para aterrizar en North Perry antes de hacer su aterrizaje de emergencia.

Aunque Meyer no sabía el propósito del vuelo, dijo que el fabricante del avión — la compañía francesa, Socata — tiene sus oficinas en América del Norte en North Perry y ensambla aviones en ese lugar. No se sabe si el piloto tiene vínculo alguno con Socata.

Kathleen Bergen, vocera de la FAA, dijo que la agencia no tenía registro alguno de accidentes o mantenimiento anteriores del avión. Estos registros están en manos de los propietarios, pero serán examinados durante la investigación, dijo.

Aunque no se sabía el jueves lo que hizo a Jaubert llevar a cabo el aterrizaje de emergencia, el avión voló perfectamente del Aeropuerto de Teterboro en New Jersey al Aeropuerto Ejecutivo de Fort Lauderdale el 29 de septiembre — viajando cuatro horas a altitudes de hasta 30,000 pies, según flightaware.com, un servicio de seguimiento de vuelos.

No se sabía qué tiempo llevaba volando el avión el miércoles, o qué altitudes había alcanzado.

Los redactores de The Miami Herald Michael Vásquez y Lomi Kriel contribuyeron a este reportaje.

McCrae dijo que había escuchado un ruido fuerte cuando se acercaba el avión, pero no sabía lo que era. Entonces vio el avión que bajaba, cerca de la copa de los árboles.

“Lo vi muy cerca y muy bajo”, dijo. “Yo sabía que iba a chocar… y entonces oí: ¡boom! ”.

El choque produjo una respuesta en masa de funcionarios federales y de la policía y los bomberos de Hollywood, Pembroke Pines, el Departamento de Policía de Broward y la Patrulla de Carreteras de la Florida (FHP), quienes cerraron las sendas con rumbo norte y la mayoría de las sendas con rumbo sur cerca del lugar del accidente, una media milla al sur de la salida a Hollywood Boulevard del Turnpike.

El tráfico estuvo paralizado durante horas mientras los bomberos recubrían el avión y el combustible derramado con espuma pirorretardante, y funcionarios de la Administración Federal de Aviación (FAA) documentaban el choque. El olor del combustible de avión impregnaba el aire mientras un equipo de trabajadores subió la aeronave a una rastra y se la llevó.

Los conductores, algunos trabados por una hora o más sin poderse mover del lugar, observaron el cinematográfico esfuerzo de rescate y limpieza que se desarrollaba frente a ellos.

“Uno ve estas cosas en las películas. Yo nunca había visto nada igual”, dijo Tito Viamontes, quien viajaba rumbo sur a su casa en Miami cuando se vio obligado a parar por casi dos horas. (El Nuevo Herald)

 

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