Su escala evoca el género futurista a lo Philip K. Dick; pero sus atribuciones todopoderosas –su capacidad de vernos como objeto- también la emparenta con George Orwell: ¿dónde termina Amazon y dónde comienza la vida real? Lo que sigue no es una mirada melancólica sino descriptiva: Amazon ya es un exoplaneta, un reservorio completo al que accedemos a través de la nube.

Parece una treta del comercio en su afán por cruzar fronteras, que Amazon, la más grande distribuidora minorista del mundo, haya nacido como proveedora de libros, esa mercancía, a la vez que un bien simbólico, tan cara a la historia de Occidente. El libro es, históricamente, el objeto más global y el más virtual que haya inventado el hombre.

En pocos años la librería digital fundió imperios, como Borders, alterando de raíz nuestra relación con la lectura. En su evolución de dos décadas implacables (su primer nombre era Relentless, que significa eso), transformó el acceso a todas las cosas, al trastocar el concepto clásico de “tienda”. La creación del gigantesco sistema de distribución de cada ítem que puebla nuestro paisaje deconstruyó también desde su fundamento el mundo laboral. Asimismo, su volumen de comercio hace que su capacidad de dar empleo la asemeje a lo que fue la industria automotriz en sus tiempos épicos. En agosto Amazon lanzó una feria de trabajo a fin de reclutar personal para 50 mil puestos.

Por estos meses, Jeff Bezos –dueño de la compañía madre y de todas las firmas en las que se ha diversificado- decide dónde abrirá su segundo gran depósito en los Estados Unidos. Una de las locaciones con más altas chances es las afueras de Miami; Florida es uno de los estados con mayor cantidad de sucursales hasta ahora, junto con Pensilvania. Carlos Rosso, directivo de la desarrolladora inmobiliaria The Related Group y uno de los interlocutores de Amazon, subraya que Miami tiene el principal puerto de pasajeros del mundo, conectado de manera directa con el Downtown. Es además el segundo puerto de carga y también el segundo aeropuerto de los Estados Unidos: Amazon conserva como meta el tiempo ideal máximo de dos días entre encargo y envío. Este argentino formado en el MIT, que lleva 15 años trabajando en Miami y ha sido la mano derecha de Jorge Pérez en el resurgimiento del centro financiero como nuevo barrio de rascacielos para residentes, observa que el crecimiento de Miami fue una confluencia de factores, originados en el boom inmobiliario y potenciados con la feria Art Basel Miami Beach; subraya que un nuevo megadepósito de Amazon profundizaría el fenómeno de una migración considerable de habitantes de todo Estados Unidos a Florida…

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