Michael PizziDesde su arresto en agosto, el alcalde suspendido de Miami Lakes Michael Pizzi ha afirmado una y otra vez desafiantemente que no ha cometido ningún delito después que fue acusado de aceptar $6,000 en una supuesta estafa de dinero por contrato.

Pizzi se declaró no culpable el viernes ante el encausamiento donde se le acusa de buscar sobornos a cambio de patrocinio de solicitudes de subvenciones federales con las que, según la Fiscalía, buscaba enriquecerse.

Pizzi, encausado el jueves por un jurado federal de instrucción en Miami, está acusado de conspiración para cometer extorsión, así como de cuatro cargos de intento de soborno. Si es declarado culpable en el juicio, cada cargo conlleva una condena de hasta 20 años de prisión.

Pizzi cobró fama como un luchador populista que se enfrentó a funcionarios de Miami-Dade, urbanistas y mineros por llevar la expansión del condado hacia el oeste. Sin embargo desde su suspensión como alcalde de Miami Lakes, tras el operativo del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Pizzi ha perdido su fuerza pública.

En correos electrónicos que envió a The Miami Herald esta semana, el político de 51 años se quejó de la cobertura negativa que ha tenido por parte de la prensa, y dijo que se merece una “imagen balanceada” de su carrera como “campeón del pueblo sin ninguna mancha de corrupción durante su trabajo como alcalde”.

El domingo, el Herald reportó que en el 2010 detectives de la policía de Miami-Dade comenzaron a investigar de forma encubierta a Pizzi, basándose en las presuntas amenazas que le hizo el alcalde a un informante de la policía de que quería “acabar” con un concejal rival de Miami Lakes, rompiéndole los frenos de su automóvil. Pizzi, que calificó sus palabras grabadas en secreto como una “conversación tonta y ridícula en medio de tragos” no fue acusado.

En el nuevo encausamiento, que presentó Jared Dwyer, asistente de la Fiscalía, se describe a Pizzi como un político que sabía que los sobornos a cambio de apoyar las solicitudes de subvenciones federales era “dinero seguro”.

En un principio, Pizzi fue acusado del plan de extorsión en junto con el cabildero de Miami-Dade Richard Candia. En un encausamiento por separado, Candia fue también acusado del mismo delito junto al alcalde de Sweetwater Manny Maroño y el cabildero Jorge Forte.

Todos fueron acusados de participar en un complot cuyo fin era obtener miles de dólares mientras sus ciudades no recibían nada. El operativo fue orquestado por agentes anticorrupción del FBI, quienes fingieron ser empresarios de Chicago que afirmaban que obtendrían el dinero federal para realizar estudios de desarrollo económico y luego lo compartirían con los dos alcaldes y los cabilderos.

Según el encausamiento, Pizzi recibió tres pagos en efectivo que sumaron $6,000, además de otros $750 en cheques para su campaña de reelección en el 2012 a cambio de gestionar las resoluciones que le allanaban el camino a las solicitudes de subvenciones federales en Miami Lakes y en Medley. Pizzi trabajaba también como abogado de la ciudad de Medley.

Maroño y Forte fueron acusados de aceptar un total de $60,000 en efectivo y en cheques por el mismo plan en Sweetwater. Al parecer trataron de que otros políticos del sur de la Florida participaran, pero no tuvieron éxito.

La semana pasada, ambos se declararon inocentes de un cargo de conspiración para cometer fraude, aunque se cree que cambiarán sus declaraciones a culpable en un futuro cercano.

Candia recibió $5,000 en efectivo por el acuerdo de Sweetwater, y otros $500 por presentarle a Pizzi a los agentes encubiertos del FBI que pretendían ser empresarios de Chicago y a un informante del FBI, el cabildero de Miami-Dade Michael Kesti, quien se acercó al FBI hace dos años con sospechas de que Candia estaba en contacto con políticos locales corruptos, y que Pizzi y Maroño estarían dispuestos a enriquecerse.

Candia, cuya audiencia fue pospuesta el viernes, podría ser un testigo crucial en el caso, ya que fue quien le presentó los agentes encubiertos a los dos alcaldes. A finales de junio, Candia aceptó cooperar con el gobierno luego que los agentes lo confrontaron por primera vez. (El Nuevo Herald)

 

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