Las calificaciones preliminares de escritura en el nuevo FCAT son tan malas que funcionarios de Educación del estado se reunieron de emergencia para decidir qué hacer a continuación.Fcat

Las puntuaciones para aprobar bajaron del 87 a un 27 por ciento para los alumnos de cuarto grado y tuvieron caídas similares en octavo y décimo grados, de acuerdo con resultados preliminares a nivel estatal dados a conocer por el Departamento de Educación.

Los funcionarios culparon del descenso a un grupo de factores, incluyendo estándares más rigurosos. Ahora, la Junta Estatal de Educación debe decidir qué hacer con las calificaciones, que se han usado para determinar los grados de las escuelas.

A las escuelas que fallan se les requiere poner en marcha ciertos programas remediales, que resultan más costosos en tiempos de un presupuesto ya escaso.

“Es difícil para nosotros comprender cómo las puntuaciones en escritura en todo el estado pueden descender 50 puntos porcentuales sólo en cuarto grado”, dijo Alberto Carvalho, superintendente de Miami-Dade. “Aunque anticipábamos una evaluación mucho mayor, más rigurosa, este tipo de descenso en las puntuaciones de las pruebas es incomprensible. Sugiere que los materiales suministrados a los distritos para ayudar a los maestros a enfrentar los nuevos estándares pueden no haber sido suficientes”.

La junta estatal pidió una sesión de emergencia para el martes por la mañana, para considerar un nuevo cambio de las reglas. El lunes, el comisionado Gerard Robinson propuso reducir la puntuación de aprobación de FCAT de escritura de 4.0 a 3.5 – un descenso que aumentaría enormemente el número de estudiantes con puntuaciones de aprobado – pero la cifra aún sería significativamente menor que las puntuaciones del 2011.

Este año, el estado incrementó el rigor de las calificaciones, poniendo más énfasis en la puntuación, la gramática y los detalles que en el pasado.

El vicepresidente de la junta, Roberto Martínez, de Miami-Dade, quien últimamente ha criticado el desempeño del comisionado de Educación, dijo que apoya la idea de “haber elevado los requisitos” en lo que se refiera a establecer las expectativas de los estudiantes. Pero al hacerlo, continuó, el estado debe ser prudente de asegurar de que no se envía a los niños al fracaso.

“Esto necesita hacerse de forma inteligente”, dijo Martínez. “No sería una sorpresa si esto fuera el comienzo de algunos ajustes”.

Aunque la prueba de escritura se incluye en los grados de las escuelas, se considera típicamente la más fácil y la que tiene menos consecuencias para los estudiantes individuales. Pero algunos temen que es un indicador de lo que vendrá en otras pruebas importantes: los alumnos de tercer grado deben pasar la lectura o su equivalente para seguir adelante, y los de décimo grado deben aprobar la lectura y las matemáticas para graduarse.

Kathleen Oropeza, madre de familia y activista en Orlando que ha demandado al estado por temas de financiamiento de la educación, sugirió que la caída masiva en los resultados de los estudiantes tiene menos que ver con el desempeño real que con los funcionarios que tratan de obtener resultados y establecen las reglas de acuerdo con ello.

“¿Qué pensaban que iba a suceder?”, dijo Oropeza, al referirse a las decisiones de los funcionarios estatales de cambiar las pruebas y los métodos de puntuación a la mitad de un año académico.

Y si los funcionarios del estado dicen, como lo han hecho en el pasado, que los resultados de años anteriores eran artificialmente altos y éstos son los verdaderos, manifestó Oropeza, “entonces la Florida tiene un problema mayor del que vemos hoy”.

El senador estatal David Simmons, el presidente republicano del panel de Asignaciones a la Educación del Senado, dijo que las puntuaciones validan las preocupaciones que tiene de que la Junta Estatal va muy rápido en implementar los nuevos estándares en las puntuaciones FCAT. Simmons había tomado medidas durante la sesión legislativa para retener fondos para algunos de los cambios, pero desistió de ello ante las promesas del gobernador Rick Scott de que el problema se reolvería de forma administrativa.

“Simplemente, el elevar los requisitos y al hacerlo calificar a alguien de un fracaso, no es la forma correcta de lograr los resultados que deseamos”, dijo Simmons, quien repitió su apoyo a elevar los estándares. “La forma en que lo están haciendo no es la correcta”.

Oropeza alegó que a pesar de años de cambios en el sistema de educación de la Florida, todos encaminados a obtener mejores resultados, ha ocurrido lo contrario. Sin embargo, el estado continúa gastando millones en su régimen de pruebas.

“Estas puntuaciones son una prueba de que estas reformas son un desastre absoluto”, dijo Oropeza.(El Nuevo Herald)

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