Rafael Ithier director de El Gran ComboRafael Ithier, el director y fundador del Gran Combo de Puerto Rico estuvo de cumpleaños. El veterano músico cumplió 84 años y sigue al frente de los Mulatos del Sabor, dueño de una gran vitalidad que le permite decir que el retiro no está en sus planes. Semblanza de un autodidacta musical, baluarte y un cocinero mayor de la SALSA…

La música lo salvó de la guerra

La guerra de Corea era inminente. El joven soldado puertorriqueño Rafael Ithier, al servicio del ejército norteamericano, temía ser enviado al campo de batalla. Lo suyo era la música. Había sido pianista de varias agrupaciones en su natal San Juan antes del servicio militar.

Su misión en esa época (año 1950) era organizar una orquesta para amenizar las fiestas de la base militar. Pero el grupo no progresaba porque el soldado con alma de músico no apuraba el acople de la incipiente banda. Quería ganar tiempo. “Lo siento mi sargento, el grupo no está listo para presentarse”, decía Ithier cada vez que lo requerían. Al final, su astucia lo salvó de la guerra. Varios de esos músicos conformarían luego la banda Borinqueña Mambo Boys. A partir de entonces Ithier se ganaría la vida en un piano.

Cortijo y su Combo

Con esa misma astucia, y después de seis años gloriosos y una dolorosa separación del Combo de Cortijo, uno de los conjuntos más exitosos de la música antillana, este músico autodidacta fundó al Gran Combo de Puerto Rico. Llamó a varios de los mejores músicos del desaparecido Combo y a dos cantantes muy jóvenes: Andy Montañez y Pellín Rodríguez. El 26 de mayo de 1962 marca la fecha de nacimiento de la orquesta, convertida hoy en una leyenda viviente del género, con 48 años de vigencia en el pentagrama musical de la salsa y 57 producciones discográficas.

La receta musical

Desde su primera presentación en el salón Rock and Roll de Bayamón (Puerto Rico) el Gran Combo revolucionó la música antillana con un ritmo de clave innovador para entonces, que apuntaba al oído del bailador. Las letras jocosas de sus canciones en el vozarrón de Andy Montañez y de Pellín Rodríguez impactaron de entrada. A eso se sumaron una imagen fresca y sus vistosas coreografías, que pronto le dieron una identidad propia a la banda, en tiempos en que las orquestas proliferaban. Para su fundador, “la fidelidad a un estilo original, pero al mismo tiempo la adaptación a la evolución musical y la disciplina de grupo nos han permitido llegar hasta donde estamos hoy”, dice el director del grupo, de 84 años de edad. Con esta fórmula sobrevivieron a los tiempos difíciles de la industria, el género y el paso de los años y las modas.

Uno de los momentos difíciles que recuerda Ithier fue cuando en los años setenta partieron las dos voces insignia del grupo. Según el músico, “muchos decretaron la muerte del Gran Combo”. Pero de nuevo la sapiencia del director salió a relucir al encontrar dos voces que se acoplaron al estilo de la banda. La llegada de los nuevos cantantes (Jerry Rivas y Charlie Aponte) refleja el conocimiento y liderazgo de Ithier para manejar su orquesta. Cuando Rivas, blanco y rubio, se presentó en reemplazo del estelar Andy Montañez, los demás músicos, la mayoría morenos, lo miraron con recelo. Ithier, con su tradicional buen humor, les salió al paso: “Ustedes quédense tranquilos, es un negro pintado de blanco”.

El Gran Combo

En la cúspide del éxito hoy pocos recuerdan las vicisitudes para consolidarse, tras la desintegración de Cortijo y su Combo (por indisciplina de los músicos, entre ellos Ismael Rivera), de donde procedía la base de músicos del Gran Combo. Ithier recuerda cómo fueron tildados de “traidores” por el público y el medio musical. “Varias veces nos contrataron en clubes y cuando llegábamos a tocar y nos veían nos cerraban las puertas. Fueron tiempos difíciles, no teníamos ni dónde ensayar”. La orquesta estuvo a punto de desaparecer, cuenta su director, quien desilusionado se encerró en su casa, decidido a abandonar la música.

“Los músicos me fueron a buscar y después de rogarme que dirigiera un tiempo, regresé. La verdad es que con tantos problemas pensé que el grupo duraría uno o dos años como máximo y mira donde estamos ahora”, confiesa Ithier. Pero la constancia, la férrea, pero amistosa disciplina y el virtuosismo de los 14 integrantes del grupo dieron sus frutos. Solo en 2005 se presentaron en 137 en todo el mundo. Ya son 48 años los que cumplen Los Mulatos del Sabor, La Bandera Musical de Puerto Rico o la Universidad de la Salsa, apelativos con los que se conoce al legendario grupo.

Seis décadas cocinando salsa

Músico autodidacta
La exitosa vida musical del Gran Combo de Puerto Rico está ligada en cada nota musical al estilo y la personalidad de su director y fundador Rafael Ithier. Este pianista se califica como un músico autodidacta que nunca pasó por un conservatorio. Su escuela musical fue la calle y su disciplina para aprender de los músicos de su época. Ithier, nacido en Río Piedras (Puerto Rico), en 1926, ha probado a lo largo de 63 años de carrera ser un visionario de la música latina. En los años sesenta, cuando fundó la agrupación, cimentó su propio estilo con base en los ritmos que dominaban la escena musical de la época como el bogaloo, el jala-jala, la bomba y la plena. En cuanto a él, siempre fue un pianista clásico.

En los años setenta entendió el nuevo rumbo que tomó la música antillana, ya denominada salsa y se adaptó a los cambios. Introdujo el trombón a la sección de vientos para darle un sonido moderno. Treinta años después, cuando surgió la corriente de la salsa romántica el Gran Combo supo mantenerse vigente y trabajó en esta línea, aunque sin perder su estilo, pero aún así las críticas llegaron. “La música evoluciona como todo y nosotros nos adaptamos a los cambios. Muchos ortodoxos del género no lo aceptan y nos criticaron, pero por esta razón muchas orquestas desaparecieron”. Sin embargo, Ithier es uno de los defensores de la salsa clásica y un crítico de la llamada salsa monga (romántica), hoy en decadencia por el resurgimiento de la salsa dura. ”A esos chiquitos les falló la fórmula. No sabían lo que era la clave y le quitaron todo el sabor a nuestra música, todos hacían lo mismo y eso espantó al bailador. Hasta decían que la clave era un atraso en la música”.

En los círculos del género y la industria musical latina, su influencia es más que reconocida. Fue a Ithier a quien buscó Gilberto Santa Rosa para pedirle consejo y apoyo para convertirse en solista tras pasar por orquestas como la de Willie Rosario. En la actualidad Rafael Ithier continúa en la dirección del Gran Combo y no tiene planes de retiro, aunque hace tres años no se sienta al piano debido a la pérdida de audición, según el mismo, “por una enfermedad mal cuidado por no dejar de viajar con la orquesta”. (Conga y Bongó/Juan Carlos Monroy)

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